De Opinión, Relaciones públicas

Límites de género

¿Cuáles son los límites para la mujer actual? La mujer que es hija, esposa, madre, profesionista, hacedora de cupcakes, la que se ejercita diario, la que cumple con las reuniones escolares, la que trabaja dos turnos (en la oficina y en la casa) y muchas cosas más wuuu!

Cada año, después de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, me quedan serias dudas de lo que en realidad representa el 8 de marzo para las organizaciones públicas y privadas en México. Mis cuestionamientos personales surgen de la pregunta que me hago a diario: ¿cuáles son mis límites?¿hasta dónde puedo llegar?

Seguramente, todos nos cuestionamos lo mismo en algún punto de la vida, hombres y mujeres; principalmente, cuando encontramos encrucijadas que nos obligan a tomar una decisión sobre el rumbo que tomaremos en los próximos días o años.

Después de los premios y los discursos a propósito de la fecha, la realidad es que las estrategias gubernamentales y de las empresas privadas para romper el techo de cristal que limita a las mujeres resultan insuficientes; más en un estado como Michoacán que enfrenta serios problemas para garantizar los derechos mínimos de seguridad y justicia.

En los tres primeros meses del 2017 han ocurrido 37 feminicidios de acuerdo con la asociación civil Humanas Sin Violencia, ello a pesar de la alerta de género que se activó hace cerca de ocho meses y que aparentemente no ha dado resultados importantes.

La prevalencia de la violencia en el estado sin duda tiene un origen más profundo y está en el núcleo de nuestras familias, ya que involuntariamente hemos reforzado patrones que muestran a una mujer vulnerable ante la sociedad.

De acuerdo con la revista Science es a partir de los 6 años cuando las niñas tienen tendencia a alejarse de los juegos que consideran sólo para personas muy inteligentes, es decir, asocian la brillantez con el sexo masculino.

Estos hallazgos nos muestran cómo desde pequeños existen estereotipos asociados a lo masculino o lo femenino, mismos que son reforzados por el núcleo familiar y escolar; es entonces, cuando creamos la percepción general del sexo débil.

Lo cierto, es que el molde tiene que romperse porque son precisamente este tipo de percepciones las que están limitando el crecimiento de las mujeres en el ámbito laboral, pero me parece que el primer cambio tiene que venir entre nosotras.

¿Con cuantas mujeres colaboramos a diario? Responder a esta pregunta es clave para empezar a romper la brecha entre hombres y mujeres; algunas organizaciones están impulsado iniciativas para crear redes de colaboración y con ello, buscar acortar la distancia laboral y social entre los sexos.

Incluso a nivel internacional existe un reconocimiento para las empresas llamado fem friendly (amigable con las mujeres) que se encarga de distinguir a aquellas compañías que tienen prácticas pro equidad.

Si empezamos por ahí, por reconocernos a nosotras mismas, el camino será más corto para todas y especialmente, en un mundo en el que enfrentamos los mismos retos; ciertamente, es un paso a la vez y sobre todo preguntarnos diario ¿cuáles son mis límites?

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