Panóptico

Después de la tragedia, la encuesta

Luego de que una menor perdió la vida en uno de los albergues para jornaleros agrícolas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y que por supuesto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CEDH) emitiera una recomendación por el hecho, la instancia federal encargada de la política social en México anunció que se realiza un censo para conocer las condiciones de los albergues a nivel nacional.

El censo, aunque llega tarde y requerirá de un gran esfuerzo institucional para la dependencia, resulta necesario para tener una radiografía exacta de cómo sobreviven las personas dedicadas al campo en nuestro país; aunque el trabajo de los jornaleros no es un oficio nuevo en México, las condiciones laborales a las que se enfrentan son cada vez más precarias y los peligros que tienen que sortear van también a la alza.

Son cerca de cinco millones de asalariados en el campo, que casi nunca son dueños de la tierra pero que la trabajan. Hombres, mujeres y niños por igual son de los peores pagados a nivel nacional con jornadas extenuantes de por medio; además, de enfrentar problemas para el acceso a la educación y la salud derivado de la alta movilidad que presentan.

Son familias completas que cada año se mueven de un estado a otro en búsqueda de trabajo; existen algunas estrategias por parte del Gobierno Federal que se trabajan de manera interinstitucional como el Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas (Paja), mismo que da sustento formal a los albergues como el de Yurécuaro, donde la menor de seis años perdió la vida por caer en un aljibe lleno de agua en el 2014.

En este sentido, de acuerdo con la evaluación de Coneval al programa durante el 2013 y 2014 se destaca que aunque existe una gran efectividad en la entrega de apoyos económicos a las familias beneficiarias (arriba del 90%), no existe un plan estratégico de mediano y largo plazo, por lo que resulta casi imposible conocer los impactos reales en la población atendida.

Además, de que no ha crecido sustancialmente en cuanto a su cobertura, es decir, los beneficiarios aparentemente siguen siendo los mismos que cuando inició. Al respecto, es importante puntualizar que este programa social es un complemento importante para otros provenientes de la misma Secretaría, por lo que la revisión y replanteamiento impulsaría la atención y por tanto, mejores condiciones de estos grupos vulnerables.

Si bien todo el peso recae en la dependencia federal, también sería pertinente preguntarnos ¿qué están haciendo los Ayuntamientos para recibir a estos trabajadores temporales? Y por lo menos garantizar la seguridad durante el tránsito y estadía en sus demarcaciones municipales.

Por su parte, los trabajadores del campo en la zona norte del país han iniciado la lucha por mejores condiciones a través de la conformación del Sindicato Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas, por lo que no sería raro que en los próximos meses hagan patente su demanda para la revisión de los programas de Sedesol.

Apunte: Si bien las encuestas, censos y consultas son una fuente importante de información para el Gobierno, últimamente parece que es una estrategia también para justificar decisiones tomadas a priori.

@panopticomx

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