Panóptico

¿Para dónde crece la izquierda?

La evolución es un proceso natural en el ser humano y en las instituciones, es parte del crecimiento. Sin embargo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), símbolo de la izquierda en México, ha crecido pero en este punto de la historia es difícil identificar los frutos que ha dado.

Para iniciar la semana, se difundió la noticia de que Agustín Basave Benítez renunciaba a su cargo como dirigente nacional del Sol Azteca por la falta de acuerdos para realizar alianzas electorales con el Partido Acción Nacional (PAN), pero gracias a la habilidad de negociación entre las tribus internas, retiró la ofensiva de la mesa porque se firmó el pacto entre ambos partidos, por lo menos en Veracruz y Oaxaca.

Más allá de la contradicción que representa la alianza por el origen de ambos partidos y de la que mucho se ha hablado anteriormente, esta búsqueda del crecimiento electoral del PRD ha tenido costos muy significativos para sus ideales y causas que le dieron origen inicialmente.

Ganar por ganar, esa es la consigna; o más bien, luchar por la alternancia democrática. No es que ganar y llegar al poder sea malo, al contrario puede ser una gran oportunidad para aplicar una visión incluyente y de defensa de las causas sociales que ambos partidos por lo menos en el discurso están buscando; sin embargo, los candidatos que en los dos estados encabezarán la alianza son de origen ideológico priista por lo que es difícil determinar en qué medida pesará cada una de las posturas que están integrando semejante plataforma, ya no hablemos del reparto de cuotas si se da el triunfo.

La crisis que vive actualmente el PRD, al igual que en otras ocasiones desde su formación, cuestiona fuertemente si aún el partido, que en su momento marcó la pauta para la izquierda en México, se encuentra en condiciones de ser el contrapeso, por lo menos para el Revolucionario Institucional.

Ante una constante lucha de poder al interior del Sol Azteca, promovida por las tribus que buscan colocar a sus mejores perfiles tanto en la administración pública como en las cámaras de representantes, resulta indispensable retomar el llamado que hacían en su momento sobre “la refundación” de ese partido.

Los experimentos democráticos que hemos vivido en los últimos años, si bien han permitido la alternancia entre partidos políticos parece que no alcanzan para garantizar el estado de bienestar para la mayoría de los ciudadanos, los números en pobreza, desigualdad y empleo nos muestran la otra cara de la construcción de políticas a la luz de intereses electorales.

Por lo pronto, esta cara que nos muestra el Sol Azteca donde priva el poderoso caballero trae a la luz pública que el sistema de partidos que tiene México está permitiendo que aunque haya muchas opciones, finalmente con las alianzas sólo tendremos de dos sopas para elegir.

Apunte: Con la experiencia hemos visto que una vez que se ganan las elecciones, las alianzas estratégica entre partidos no necesariamente generan planes de gobierno que incluyan todas las visiones y sobretodo, que resuelvan los problemas públicos.

@panopticomx

Artículo publicado en Monitor Expresso

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